Cada verano nos hacéis la misma pregunta: «¿Mi hijo va a poder usar el móvil?». La respuesta corta es que sí, una hora al día y a partir del cuarto día. La larga es la que os contamos aquí, porque la norma tiene su porqué y es la misma en todos nuestros campamentos.
La norma, en tres líneas
- El primer día, cada camper le da el móvil a su monitor, que lo guarda.
- A partir del cuarto día hay una hora de llamadas al día, en el horario que os indicaremos.
- En esa hora podéis llamar al teléfono del campamento o al móvil de vuestro hijo. Con su monitor podéis hablar desde el primer día.
¿Por qué esperar al cuarto día?
Los tres primeros días son los que deciden cómo va a ir el campamento. Es cuando se forman los grupos, se aprenden los nombres y se pasa la primera noche fuera de casa. Con el móvil a mano, al que echa de menos su casa le cuesta más engancharse, porque se refugia en la pantalla; sin él, lo normal es que al tercer día ya esté metido de lleno. Somos una empresa familiar y llevamos desde 1985 viéndolo cada verano, así que la norma no se negocia caso a caso: es igual para todos.
Qué hacen en lugar de mirar una pantalla
Depende de la sede. En Santander y en Tarifa hay surf; en Gredos, montaña y rutas a caballo; en Toledo, deporte, piscina, hípica y talleres. En todas hay veladas, juegos de equipo y retos de grupo, y los días se llenan solos.
¿Y si hace falta hablar fuera de esa hora?
La hora de llamadas es para el día a día. Si hace falta hablar fuera de ese horario, el equipo del campamento facilita la comunicación entre padres e hijos.
Un consejo antes de salir
Hablad en casa de la norma antes del viaje. El que llega sabiendo que tendrá su hora de llamadas a partir del cuarto día lo vive con mucha más tranquilidad que el que se entera en el autobús.
Si estás mirando sede, en nuestros campamentos de verano tienes las edades y las fechas de cada turno.